Sin duda 2019 ha sido para nosotros el mejor año de nuestras vidas. Y es que durante el año pasado estuvimos 344 días dando la vuelta al mundo en un viaje que jamás olvidaremos. Si quieres saberlo todo sobre nuestra ruta, conocer algunas anécdotas de primera mano y saber cuáles han sido los números de nuestro viaje, te lo cuento todo en este artículo.
Duración del viaje
El 8 de enero de 2019 cerramos la puerta de nuestro piso en San Fernando de Henares cargados con una mochila de unos 12kg y varias toneladas de ilusión. Por delante teníamos un viaje sin billete de vuelta y una hoja de ruta en la que solo estaban marcados los tres primeros destinos del viaje: Sri Lanka, Maldivas y Nueva Zelanda (previa escala de dos días en Sídney).

El día 18 de diciembre, nos recibían nuestras familias en Barajas tras completar nuestro sueño y estar 344 días dando la vuelta al mundo.
Ruta de la vuelta al mundo
A los tres países iniciales, se unieron otros 12 hasta completar la suma de 15 países visitados. Este número solo abarca los lugares en los que llegamos a salir del aeropuerto, ya que en algunos lugares como Méjico o Panamá no pudimos visitar ningún lugar a pesar de hacer escalas de bastantes horas.
Aquí está la lista de los países que han marcado nuestra aventura y el número de días que pasamos en cada uno de ellos.
- Sri Lanka – 23 días
- Islas Maldivas – 10 días
- Australia (Sídney) – 2 días
- Nueva Zelanda – 27 días
- Filipinas – 55 días
- Indonesia – 12 días
- Malasia – 26 días
- Corea del Sur – 14 días
- Ecuador + Islas Galápagos – 44 días
- Perú – 42 días
- EEUU – Un rato por Nueva York
- España – 12 días
- Bolivia – 19 días
- Chile – 7 días
- Argentina – 45 días
- Brasil – Un ratico para ver Iguazú
¿Por qué elegisteis esa ruta?
Como contamos en este artículo el día que anunciamos a bombo y platillo que nos íbamos a dar la vuelta al mundo, en este viaje queríamos viajar sin rumbo y sin prisas.
La primera parte del viaje estuvo marcada por nuestra visita a Nueva Zelanda. Un lugar que siempre habíamos querido visitar. A pesar de ello, nunca había cuadrado en nuestros planes ya que nuestras vacaciones nunca coincidían con el verano austral.
Como el precio del billete de avión hasta allí, era prácticamente el mismo que haciendo algunas paradas intermedias, y el verano austral no termina hasta marzo, decidimos visitar entre medias dos destinos a los que les teníamos muchas ganas: Sri Lanka y Maldivas.

A partir de aquí, no había ruta definida. Pero otro de los lugares que sabíamos que estaría en el viaje era Filipinas. Aquí empezamos a cambiar el chip por completo y a disfrutar de no tener fecha de regreso. Prueba de ello es que íbamos a estar un mes y acabamos extendiendo el visado para estar dos meses allí.
Nuestro siguiente destino era el único que estaba completamente descartado al inicio de la aventura. Desde Filipinas, saltamos hasta Indonesia para pasar algunos días con unos amigos que estaban por allí de vacaciones. De paso, aprovechamos para conocer a fondo una isla a la que teníamos muchas ganas de ir: Nusa Penida. Y no nos arrepentimos para nada ya que allí pudimos hacer una de las cosas que más nos gustan, bucear con mantas.
Estando por la zona, no pudimos dejar de visitar Malasia. Puro sudestes asiático, buena comida y un lugar barato. Nos centramos en uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo: la Isla de Borneo. Su flora y fauna nos volvieron locos.
Solo tenéis que daros una vuelta por nuestro Instagram para comprobarlo.
Tras Malasia pusimos rumbo a Corea del Sur. Esto sí que no estaba en los planes. Pero nuestros padres, que nos quieren mucho, habían decidido venir a vernos allá donde estuviéramos. Así que, decidimos que la reunión fuera en un país desarrollado y en el que el choque cultural fuera grande.
Y así fue, todos con más de 60 años y sin tener “ni papa” de Inglés, le echaron un par de huevos bien grandes y recorrieron los 9.989 km que separan Madrid de Seul para pasar unos días con nosotros. Además de recargar las pilas, disfrutamos mucho viéndoles disfrutar a ellos como niños.

Cruzando el Pacífico
Este era uno de los momentos que más mella podía hacer en nuestra economía. Sin embargo, encontramos un vuelo barato desde Seúl hasta Guayaquil que terminaría de marcar nuestra ruta.
A partir de aquí, teníamos claro que bajaríamos por la costa oeste sudamericana hasta llegar a Chile o Argentina.
Recorrimos el Ecuador continental bien recomendados por Jorge y Carla, dos familiares de Sara y ahora amigos, que nos ayudaron a comenzar con buen pie en el continente y que nos trataron como reyes.
Una vez en Ecuador, no podíamos saltarnos las Islas Galápagos. Sin duda alguna, uno de esos lugares a los que hay que viajar una vez en la vida.

Continuamos nuestro camino en Perú. Un país que nos sorprendió para bien. Alucinamos con la cantidad de contrastes que se pueden encontrar allí: desiertos, rutas de montaña, ruinas pre Incas y, por supuesto, el impresionante Machu Picchu.
Durante nuestra estancia en Perú, hicimos una “pequeña escapada” de 10 días a España. Esto no lo sabe todo el mundo, pero así fue. Aunque viajando todo parezca de color de rosa, necesitábamos recargar las pilas. Este pequeño paréntesis nos permitió volver a ver a toda nuestra gente y asistir al bodorrio de dos buenos amigos para continuar con el viaje a tope.

Continuando hacia el sur, nuestro paso por Bolivia fue más efímero e intenso de lo deseado. Nos estalló en la cara la crisis política tras las elecciones del país y tuvimos que saltarnos algunos destinos. Sin embargo, el estar allí nos ayudó a entender la situación política del país. Si queréis saber más de nuestro paso por allí y conocer algunas reflexiones personales sobre nuestro paso por Bolivia os recomiendo este este artículo que me publicaron en el periódico digital Diario Crítico.
A pesar de todo, pudimos visitar uno de los lugares más impresionantes de todo nuestro viaje: el Salar de Uyuni. La excursión de tres días en todoterreno que va desde Uyuni (Bolivia), hasta la frontera con Chile, y que va parando en numerosas lagunas altiplánicas, géiseres y paisajes que parecen sacados de otro mundo, es uno de los highlights del viaje.

Nuestro paso por Chile tampoco estaba planeado inicialmente. Pero como la excursión terminaba a tan solo unos kilómetros del desierto más seco del mundo, decidimos pasar unos días en San Pedro de Atacama y visitar su desierto. La cosa en Chile estaba muy calentita políticamente hablando. Manifestaciones, revueltas y bastantes muertos a manos de la policía y el ejercito. Por lo que nos recomendaron no pasar por las ciudades más grandes y mucho menos por Santiago, la capital.
Esto terminó de darnos el empujoncito definitivo para visitar Argentina. Y así lo hicimos. Al final de nuestro viaje pasamos casi dos meses recorriendo este increíble país de norte a sur y de oeste a este. Escribiremos mucho sobre Argentina, pero os adelanto que es un país con más contrastes todavía que Perú y en el que la gente nos ha tratado de maravilla. Eso sin citar la región de la Patagonia, sin duda uno de los lugares más top del viaje.

Por último, tuvimos un muy breve paso por Brasil. Tiempo justo para poder visitar las impresionantes Cataratas de Iguazú desde el lado Brasilero y que nos pusieran otro sello en el pasaporte que, en mi caso, probablemente será el último antes de tener que cambiarlo por falta de espacio.
¿Cuál ha sido nuestro destino favorito de la vuelta al mundo?
Antes de salir, hablamos con una super viajera experta, de las que se han dado la vuelta al mundo en varias ocasiones y de las que conocen más países que Willy Fog.
Una de las cosas que más nos llamó la atención y que más nos “enfadó” a la vez, fue que no fuese capaz de mojarse cuando le preguntamos sobre qué lugar del planeta era su favorito. Tampoco se mojó al preguntarle sobre qué lugares consideraba imprescindibles en un viaje como este.
Sin embargo, a día de hoy y tras haber dado la vuelta al mundo, me he dado cuenta de que mi respuesta ante esas dos preguntas no difiere demasiado de aquella que nos dejó indiferentes hace poco más de un año. A pesar de esto, voy a intentar mojarme al máximo, aunque no sé si lo conseguiré.

Nos encantan la playa, bucear y los lugares exóticos. De hecho, pasamos casi dos meses en Filipinas viviendo experiencias increíbles, buceando con tiburones, tiburones ballena, mantas y todo tipo de peces impresionantes. Sin embargo, justo después de pensar en Filipinas como el destino de playa favorito, se me han venido a la cabeza las Islas Maldivas, sus aguas cristalinas, y los cientos de delfines y tiburones con los que pudimos nadar allí. Al terminar esta frase, no me puedo olvidar de nuestro breve paso por Nusa Penida y Nusa Lembongan en Indonesia. Los tres son destinos de playa impresionantes, sin embargo, son muy diferentes entre ellos y dependiendo de lo que busque en cada momento, me quedaría con uno u otro.
Al pensar en cuál ha sido nuestro destino de montaña favorito, tengo claro que se encuentra en la Cordillera de los Andes. Sin embargo, la hemos recorrido casi desde sus inicios, en Ecuador (con permiso de Colombia y Venezuela) hasta el final en Tierra del Fuego. En Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina, hemos visitado algún pedacito de esta increíble cordillera y hemos sufrido un poquito con el mal de altura (en los Andes hay 110 montañas por encima de los 6000 m.s.n.m, mientras que el Mont Blanc solo alcanza los 4.808 m.s.n.m).
Por lo que tenemos claro que nos quedamos con la Cordillera de los Andes como nuestro destino de montaña favorito, pero tendréis que estar al pie del cañón y leer nuestros posts para elegir vosotros mismos con qué lugar concreto os quedaríais.

Me podría pasar así mucho rato y no parar de escribir ya que, según lo hago, me voy acordando de más lugares y no paro de escribir y borrar. Creo que en un viaje de este tipo, al final, son más importantes las experiencias vividas en los lugares, que los lugares en sí mismos.
Pero he dicho que me iba a mojar, así que allá voy. Entre todos los destinos, hay dos lugares que pensaba que no iba a visitar en la vida y que, por la experiencia personal allí vivida, tienen que aparecer en el top de destinos de nuestros 344 días dando la vuelta al mundo: Nueva Zelanda e Islas Galápagos (Ecuador).

Son dos rincones únicos en el Mundo, en los que hemos alucinado con sus paisajes, su fauna y en los que nos lo hemos pasado increíblemente bien. Pronto iremos detallando todo sobre los sitios que hemos visitado, pero aquí tenéis un adelanto de nuestro “Día a día por Nueva Zelanda” y algunos de los atractivos que pensábamos ver (acabamos viendo muchos más) en Galápagos antes de pisarlas.
Mochileros forever
Esta tal vez sea una de las preguntas que más nos habéis hecho. Hemos hecho todo el viaje con una mochila a cuestas. En concreto, Sara ha llevado una mochila Osprey de 40+15 litros que para mi es una de las mejores opciones si estás dando la vuelta al mundo. Y yo he llevado mi mochila/ armatoste de Decathlon de 60+10 litros de toda la vida.
Cuando estás dando la vuelta al mundo, la mochila te da una independencia que no te da una maleta. Subir a barcos, ferris o bangkas, echártela a la espalda para buscar hostal u hotel… Eso sin contar que muchas veces tienes que caminar por zonas de piedras o arena con el equipaje. Y en ese terreno, una maleta (de ruedas o no) podría convertirse en tu enemigo.

Y si pensáis que no podríais viajar tanto tiempo con mochilas tan pequeñas, os digo que sí que seríais capaces. Nos hemos dado cuenta de que al final, tu vida puede caber en una mochila de este tipo y que no hacen falta botiquines enormes con todos los “porsis” del mundo ni 5 bañadores para ir conjuntado. Basta con llevar ropa y utensilios básicos ya que en todos los sitios encontrarás de todo lo que puedas necesitar durante el día a día.
Mochileros pero sin pasar penurias
Es verdad que llevamos la mochila. Pero esto ya no es como el primer viaje que hicimos a China hace 10 años en el que llevábamos el presupuesto super ajustado y había que ceñirse a él al 100%.
Cuando comenzamos a planificar el viaje, teníamos claro que si el viaje duraba menos de lo esperado, no era un problema, pero que íbamos a hacer en todo momento lo que nos apeteciese y no íbamos a pasar penurias. Así que en el 90% de las ocasiones hemos dormido en habitación privada y con baño.
34 vuelos para dar la vuelta al mundo
En total hemos cogido 34 vuelos para dar la vuelta al mundo. De todos ellos, 20 han sido vuelos internos y 14 vuelos internacionales. Esto no incluye las numerosas e interminables escalas que hemos realizado para ahorrarnos un poquito de dinero.
Por tanto, han sido 34 tramos de avión, el resto de trayectos los hemos realizado en autobús, barco, tuk-tuk, moto, coche, autostop u otro medio de transporte que no recuerde ahora.

La verdad es que a día de hoy me parecen una barbaridad. Pero en Malasia coincidimos con el final del Ramadán, cuando todo el país vuelve a sus casas, y además de pagar más caros los vuelos, en muchos casos fueron la única opción de transporte.
Cualquiera puede dar la vuelta al mundo
Tras todo este tiempo dando la vuelta al mundo, creo que cualquiera de nosotros sería capaz de realizar un viaje de este tipo siempre que se lo proponga. Pero evidentemente conlleva una serie de esfuerzos detrás.
Haremos un post dedicado a esto, ya que da para hablar largo y tendido. Pero os anticipo que todo es cuestión de preferencias y sacrificios. Vamos, como todo en esta vida.
Por supuesto que el tema económico es importante, pero creo que las ganas de viajar marcan más la viabilidad de un viaje de este tipo.
¿Volveréis a dar la vuelta al mundo?
Si alguna vez has viajado, ya estás infectado del virus viajero y sabrás que no tiene cura. Ojalá podamos hacer algo así de nuevo. Por el mundo conoces a gente de todas las edades y en todo tipo de situaciones haciendo viajes super locos.

Desde chavales de 18 años hasta gente de 70 años que decide comenzar a ver mundo tras la jubilación. Por lo tanto, esperamos poder realizar de nuevo otra aventura similar ya que, este viaje, lejos de saciar nuestras ansias de aventura, ha abierto una serie de caminos imposibles de recorrer ni en 100 vidas.
Cuéntanos qué te ha parecido
Hasta aquí nuestro primer post resumen sobre nuestras aventuras dando la vuelta al mundo. Si habéis llegado hasta aquí, contadnos qué os ha parecido con un breve comentario.
Por otro lado, estamos haciendo el calendario de publicaciones del blog y necesitamos vuestra ayuda. Si queréis información de algún lugar en particular, que os contemos anécdotas sobre algo en particular, consejos para hacer la mochila o cualquier cosa que se os pase por la cabeza, dejadnos un comentario o escribidnos un email a contacto@visadoinfinito.com.
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¡Hasta pronto viajeros!
Es simplemente alucinante, vuestra experiencia y como lo contáis, anima a cualquier persona un poco aventurero/a, a coger la mochila y salir corriendo.
Es una aventura que todo ser humano debería tener, para conocer otras culturas, otros países, otros lugares, que los que os hemos seguido a lo largo de los 344 días, con vuestros comentarios, videos, y fotografías, nos hemos sentido participes de vuestra aventura, como si estuviéramos, en esos volcanes, lagos, playas, mares.
Muchas gracias a Sara y Ruben por habernos llevado a esos lugares que seguramente no conocere.
Sigo impresionada con cada cosa que contáis de vuestra experiencia. Viajar siempre me ha gustado, pero con lo que contáis, me contagiais las ganas de aventuras viajeras. Ya estoy ansiosa por seguir leyendoos.
Gracias por seguir compartiendo
Pues mi pregunta ahora es ¿ y que habeis dejado para las vacaciones de verano? El blog es una pasada osea que lo que habreis vivido ni me lo imagino.
Es impresionante la experiencia, hemos vivido el viaje con cada publicación y tengo que decir y con orgullo que nos pica el gusanillo y haremos algún viaje perdiendo el miedo a salir fuera de nuestras fronteras. Gracias por compartir vuestra maravillosa experiencia. Y seguir en cuanto podáis la experiencia es inolvidable
Os admiro por vuestra valentía. Me parece increíble vuestra aventura. Hoy mismo empiezo a ahorrar para viajar y ya os pediré consejo para ello. Bienvenidos campeones.
Si vuestra intención a parte de disfrutar de la aventura era contagiarnos a los demás con ese virus viajero, desde luego conmigo habéis triunfado.
Muchísimas gracias por haber compartido este viaje con los demás y seguir haciéndolo.
Sois geniales.
En esa mochila seguro que habéis traído un montón de maravillosas experiencias y de amigos también. Yo quiero una mochila como la vuestra. Que envidia.
Besos y abrazos para los dos y seguiré viendo vuestros artículos.
También besos y abrazos para esos padres con un par de…..
Leo este resumen y me parece estar leyendo un libro de aventuras increíbles y del que estoy deseando llegar al siguiente capítulo.
Cada lugar del que hablas me hace preguntarme por qué no lo conozco aún.
Espero que sigáis contándonos vuestras experiencias acompañadas de vuestras fotos.
Estoy encantada de que lo estéis compartiendo con nosotros.