Monte Cook

Vuelta al mundo día a día. Nueva Zelanda. Día 55

Se acerca nuestro día 40 de viaje y llegamos a Nueva Zelanda. Uno de nuestros viajes soñados que nunca habíamos hecho realidad debido a que en nuestros trabajos teníamos que coger las vacaciones en agosto.

Aquí nos esperan naturaleza, paisajes inimaginables, glaciares y una barbaridad de kilómetros en ruta. Ah, eso sin olvidarse de nuestro lado más friki. Aquí se rodó El Señor de Los Anillos (ESDLA), por lo que esperamos visitar la Tierra Media, Mordor y otras icónicas localizaciones de las películas.

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Día 39: En busca de la caravana perdida

¿Qué hemos hecho hoy?

A media noche de ayer, llegamos al aeropuerto de Christchurch, la ciudad más grande de la isla sur de Nueva Zelanda. Nuestro objetivo de hoy ha sido intentar conseguir una furgoneta, caravana, campervan o cualquier vehículo en el que dormir.

Cierto es que lo habíamos ido dejando hasta el último momento. Pero llevamos más de dos semanas intentando conseguir algo y en todas las casas de alquiler está todo completo. Y más si es para recoger en la isla sur y devolverlo en la isla norte.

Desde el hotel, nos hemos dirigido hacia Jucy, una de las casas de alquiler más famosas de Nueva Zelanda y en la que no teníamos demasiadas esperanzas. Efectivamente, todo alquilado: coches, furgonetas y campervan. Naaaada disponible.

De aquí, nos hemos ido a la oficina de enfrente: Spaceships, también con buenas críticas. ¿Os imagináis la respuesta? Efectivamente, nada disponible para hoy, pero una furgoneta para dentro de 3 días. ¡Vamos mejorando!

El siguiente paso ha sido tirar de google maps y comenzar a dar vueltas por la zona. Todas las casas de alquiler se encuentran cerquita del aeropuerto. Lo hemos intentado en Happy Campers y tampoco. Desde ahí, nos hemos dirigido a una que no conocíamos y que tenía muy buena pinta. Tampoco tenía disponibilidad inmediata, pero nos han buscado una super furgoneta adaptada cuyo presupuesto para dos semanas era muy superior al que pretendemos gastar en un mes…

Finalmente, hemos vuelto a Happy Campers (estaba de paso) y casualmente nos han dicho que tenían algo para nosotros y que nos entraba en el precio. Sin embargo, cuando nos íbamos al hotel a por las maletas, el dueño ha salido corriendo detrás nuestra para decirnos que, ni era esa la furgoneta, ni podría estar para hoy.

A la desesperada, nos hemos pasado por la oficina que más cerca estaba de nuestro hotel y la que habíamos evitado hasta ahora: Lucky Rentals.

¿Por qué la habíamos evitado? Si tenéis tiempo y ganas, pasaros por este enlace a ver las opiniones. Aún así, ya eran las 15h y estábamos un poquito quemados de ir de un lado para otro, por lo que necesitábamos buenas noticias.

Y si, han llegado. Tenían para nosotros dos modelos con entrega por la tarde y tras mucho pensarlo, nos hemos decantado por el que era un poco más grande ya que te puedes poner de pie en el interior y no hay que abrir el maletero para cocinar.

Por la tarde nos la han entregado y hemos ido directos a hacer la compra.

Tras esto, directos a un camping en la misma ciudad. El día ha sido largo y no es plan de conducir de noche el primer día…

Si queréis mi opinión sobre la autocaravana… Creo que es un trasto, los interiores no están bien mantenidos y la hemos cogido con 430.000 km. Sin embargo, creemos que la podremos hacer nuestra durante el viaje y que nos dará muy buenos momentos. Crucemos los dedos para que no nos dé ninguno malo 😉

Anécdota del día

A pesar de que el día en sí podría ser una anécdota, el sitio en el que hemos dormido se lleva la palma. Hoy hemos pernoctado en Jucy Snooze, un hotel de una de las compañías de alquiler de vehículos que se encuentra junto al aeropuerto.

Estábamos en una habitación compartida y sin baño para cuatro personas. Y en lugar de tener literas, tiene una especie de nichos de acceso lateral.

En su interior hay cargador USB, control para el aire acondicionado/ calefacción e incluso luz. En cuanto a las zonas comunes, son geniales. Para pasar una sola noche y coger la caravana, no está mal del todo.

Foto del día 39

día a día en Nueva Zelanda - Jucy
Hotel Jucy Snooze

Día 40: Visitamos Édoras de ESDLA

¿Qué hemos hecho hoy?

Tras nuestra primera noche como «campers», nos hemos dado cuenta de que el frigorífico no funcionaba. Llamamos a Lucky Rentals y nos dicen que volvamos a la casa de alquiler para que revisen la segunda batería. Esta alimenta el frigorífico, las luces interiores, la bomba de agua y el equipo de música.

Volvemos allí y tras esperar más de una hora y media, nos dicen que nos han cambiado la batería y que se deberían de acabar los problemas. Parece que no tenemos mucha Lucky para ser el primer día…

A las 14h llegamos al Mount Sunday, un pequeño monte en medio de kilómetros y kilómetros de llanuras. Tras una caminata de 50 minutos para subir arriba, hemos comido en la caravana.

Después nos hemos dirigido hacia nuestra siguiente parada, el lago Tekapo. Sin embargo, el incidente con la batería nos ha retrasado bastante y se nos estaba haciendo de noche. Así que hemos buscado un “holyday park” (camping en Nueva Zelanda) para pasar la noche y descansar un poco. Mañana será otro día.

Anécdota del día

Todos los que nos conocen saben que somos un poco frikis. Si Sara conoce hasta de qué color son los gallumbos de Harry Potter, yo me declaro abierto seguidor de El Señor de Los Anillos (ESDLA). No me considero friki de ESDLA ya que eso es mucho decir, pero en su día me leí el libro y he visto las películas unas cuantas veces.

Nuestra visita principal de hoy era al Monte Sunday o lo que es lo mismo, Édoras. Sobre el Monte Sunday se colocó por ordenador el castillo de Rohan en la segunda película de ESDLA.

¿Se puede asociar lo que hemos visto a la película? Mi respuesta es un rotundo sí.  Era muy escéptico al respecto, pero según vas llegando al lugar se observan llanuras kilométricas con un pequeño monte en medio de las mismas; y al fondo, enormes montañas nevadas que se levantan como paredes desde las llanuras.

Al conducir hasta el Monte Sunday me he sentido como los caballeros Rohirrim recorriendo las llanuras de Rohan. Sí, es muy friki, pero ha molado mucho y el que se haya leído el libro y haya visto las películas lo entenderá 😉

Foto del día 40

Monte Sunday, Édoras.
Monte Sunday, Édoras.

Día 41: Lago Tekapo, lago Pukaki y Monte Cook

¿Qué hemos hecho hoy?

Nos dirigimos hacia la zona de los glaciares y esta se encuentra inevitablemente rodeada de lagos.

Sobre las 9:30 hemos llegado al lago Tekapo. Un bonito lago de más de 20km de ancho situado en la cuenca del Monte Mackenzie. A las orillas del lago se encuentra la iglesia de Good Shepherd, una bonita iglesia construida en piedra del año 1935. La iglesia es preciosa, eso es indudable, pero hemos llegado a la misma hora que varios autobuses de las que bajaban hordas de turistas orientales, por lo que ha sido difícil disfrutar de la paz del lugar.

Tras esto, hemos subido al observatorio de estrellas del Monte John, situado junto al lago. Desde allí, las vistas del Tekapo son impresionantes.

Por la tarde, hemos vuelto a la ruta para dirigirnos hacia el Aoraki/ Monte Cook National Park, donde haríamos noche. De camino, hemos parado en el lago Pukaki, un precioso lago glaciar cuyas aguas son completamente de color turquesa. Nos hemos pasado todo el camino con la boca abierta, ya que hemos tenido la suerte de disfrutar de un día despejado y al final de la carretera se veía constantemente el Monte Cook en todo su esplendor.

Al llegar al camping, hemos visto que la ruta que íbamos a hacer por la mañana salía justo desde el camping. Así que nos hemos puesto la mochila y hemos realizado la increíble ruta por el Hooker Valley.

Anécdota del día

Va a ser complicado elegir anécdotas en nuestro día a día por Nueva Zelanda. Hoy, ha sido un día muy largo y como excepción, voy a contaros tres anécdotas:

  1. A las orillas del Pukaki hemos visto una tienda (solo había 1 edificio en todo el lago) que vendía salmón de una piscifactoría cercana. 200gr de sashimi de salmón nos han costado solo 6€. ¡Vaya cenita que nos acabamos de pegar!
  2. Las vistas desde la carretera cuando encaras el Monte Cook son sencillamente espectaculares. Hemos ido parando cada 10 o 15 km y no podíamos parar de alucinar con lo que estábamos viendo.
  3. La ruta Hooker Valley. Son 10km o 3h en total en las que pasas por tres puentes colgantes y puedes ver el impresionante glaciar Mueller y el lago que se encuentra a sus pies. La ruta termina en el lago Hooker a los pies del Monte Cook, lleno de icebergs caídos de su propio glaciar. Además, nada más llegar, hemos visto como un bloque de hielo caía al lago desde el glaciar.

Foto del día 41

Monte Cook
Tasman River y Monte Cook de fondo.

Día 42: Tasman Glacier, Clay Cliffs y Katiki Point

¿Qué hemos hecho hoy?

Nos levantamos pronto ya que tenemos un día largo por delante. Comenzamos la mañana visitando el otro glaciar que se encuentra en el Parque Nacional del Monte Cook, el Glaciar Tasman.

Éste se encuentra en las faldas del monte del mismo nombre y con 27 km de longitud es el glaciar más largo de toda Nueva Zelanda. En el lago del glaciar podemos ver muchos más trozos de hielo que ayer. Hacemos las tres caminatas cortas que ofrecen diferentes vistas del glaciar y al lago.

Después nos hemos echado de nuevo a la carretera y hemos puesto ruta hacia Moeraki. A mitad de camino hemos parado en los Clay Cliffs. Unas formaciones rocosas con forma de chimenea que nos han recordado mucho a Bryce Canyon, un parque natural de EEUU que visitamos el pasado verano. Tras esto, hemos hecho una breve parada en las Elephant Rocks, unas rocas con forma de elefante que fueron el escenario de el Reino de Aslan en la película Las Crónicas de Narnia.

Para acabar el día y tras 300km recorridos, hemos llegado a nuestro camping de Moeraki.

Anécdota del día

Al llegar al camping de Moeraki, nos han dicho que a tan solo 10km se encontraba el Katiki Point. Un cabo en el que se encuentra una colonia de leones marinos y otra de la especie de pingüino más rara del mundo: el pingüino de ojo amarillo.

Así que hacia allí nos hemos dirigido, en busca del pingüino. Sí, también queríamos ver a los leones marinos, pero hasta ahora nunca habíamos visto a un pingüino en libertad, por lo que nos hacía especial ilusión. Hemos tenido suerte y nada más llegar, hemos podido ver un pingüino macho. A pesar de ser una colonia y de que se veían los nidos de las aves, no debe de ser muy habitual verlos, por lo que nos hemos alegrado muchísimo de ver a nuestro primer pingüino en libertad. Después, hemos estado un buen rato embobados viendo a los leones marinos tirados en las rocas y nadando en el agua.

Foto del día 42

Glaciar Tasman
Lago, monte y glaciar Tasman.

Video de nuestro paso por Hooker Valley

Día 43: De Moeraki Beach a Curio Bay

¿Qué hemos hecho hoy?

Nos encontramos en la bonita costa sureste de Nueva Zelanda y hoy hemos hecho muchos kilómetros con la intención de ver lo máximo posible.

A primera hora, nos hemos acercado desde el camping a ver los Moeraki Boulders. Unas extrañas rocas de forma esférica que descansan en la playa y que tiempo atrás cayeron de la pared del acantilado. Es impresionante ver cómo hay todavía algunas esferas en el acantilado a punto de caer.

Tras esto, hemos puesto rumbo hacia Nugget Point. Un impresionante cabo que termina con un estrecho pasillo de acantilados y un faro al fondo. Fijándonos bien, hemos podido ver una colonia de focas en la base de los acantilados. Frente al faro están los llamados «nuggets», enormes rocas de diferentes tamaños que emergen del mar. Esta zona nos ha recordado mucho a la costa de Vizcaya y más en concreto a San Juán de Gaztelugatxe.

Nuestra siguiente parada, y siguiendo con nuestra búsqueda de animales, ha sido la playa de Surat Bay. Allí y con mucho frío, hemos recorrido 5km a lo largo de su playa en busca de leones marinos. Dicho así, parece muy sencillo decir que si hay un león marino en la playa lo vas a ver… sin embargo, se tiran en la arena y cuando se les seca el pelaje se camuflan a la perfección y se hace difícil distinguirlos ya que simplemente salen del agua a dormir. Menos mal que a Sara eso de buscar animales se le da de lujo y ha decidido que dos «piedras» que había tiradas en la arena eran leones marinos. Nos hemos acercado y… ¡Bingo! Ahí estaban en fase rem durmiendo plácidamente. El tercero que hemos visto, ha sido un macho enorme y de color negro. Este sí que era fácil de ver.

Para acabar el día, nos hemos empeñado en continuar hasta el siguiente punto que teníamos en la ruta. La colonia de pingüinos de Curio Bay. Teníamos que llegar al atardecer para ver a los pingüinos de ojo amarillo salir del agua para dirigirse dormir a sus nidos de la costa. Sin embargo, íbamos con el tiempo muy justo y además se ha puesto a diluviar. Por lo que finalmente solo hemos llegado hasta allí para hacer noche. Mañana madrugaremos para intentar verlos volver al mar. Ah, ha habido algo que nos ha terminado de retrasar…

Anécdota del día

Cuando íbamos con el tiempo muy justo hacia Curio Bay para tratar de ver a los pingüinos, y a solo 5 km, hemos tenido que hacer una parada inesperada. Un rebaño de ovejas, mejor dicho, de muuuuuchas ovejas, ha aparecido delante nuestra tras girar en una curva de la carretera. Ocupaban más de 100m de largo en la carretera y al ir muy despacio detrás de ellas, solo corrían más y se ponían nerviosas.

Tras más de 15 minutos esperando, hemos llegado hasta un prado que tenía la puerta abierta y todas se han metido para dentro ellas solitas.

Ha sido bastante gracioso, pero nos han retrasado lo justo para no poder ver a los pingüinos.

Foto del día 43

día a día en Nueva Zelanda - Moeraki
Moeraki Boulders

Día 44: Sobre delfines, leones marinos y un viento huracanado

¿Qué hemos hecho hoy?

Hoy tocaba madrugar y mucho. Tras una noche en la que no ha parado de llover y en la que la furgoneta se tambaleaba debida al viento, nos hemos levantado a las 6AM para intentar ver a los pingüinos de Curio Bay volver al agua. Sin embargo, después de dos horas pasando frío, no ha habido ni rastro. Menos mal que ya habíamos visto un pingüino un par de días antes días antes.

Después de desayunar, hemos explorado un poco la zona. El cielo hoy estaba descubierto y no llovía, por lo que hemos podido ver la impresionante bahía que teníamos detrás y la preciosa playa que la rodea.

Los acantilados de la zona son espectaculares y el frío se ha hecho notar. Aún así, yo he decidido bañarme. Una locura que ha valido la pena. Si queréis saber por qué, no dejéis de leer.

Sobre las 11AM hemos puesto rumbo hacia Punta Slope, el punto más al sur de la isla sur de Nueva Zelanda. Allí, hemos sentido un viento huracanado como no habíamos sentido en nuestra vida. Prácticamente nos tiraba hacia atrás, e incluso inclinándonos hacia adelante casi 45º, el viento nos sostenía sin caernos. Lo hemos pasado bien jugando un rato con el viento, aunque el frío se ha hecho notar y hemos tenido que sacar de la mochila toda nuestra ropa de abrigo.

A unos kilómetros de Punta Slope, en Waipapa Point, vive una colonia de leones marinos. Y por supuesto, no lo íbamos a dejar pasar. Así que nos hemos dirigido allí y sí, hemos visto a 3 leones marinos, uno de ellos enorme, jugando dentro y fuera del agua. Además aquí, hay un faro super bonito que ha dado mucho juego con las fotos.

Para terminar el día, hemos puesto rumbo hacia el P.N. de Fiordland. Era una buena paliza, así que nos hemos quedado a dormir en el lago Manapouri. A unos kilómetros de nuestro destino de mañana, Milford Sound.

Anécdota del día

A eso de las 8AM y tras el fiasco en busca de los pingüinos, el karma nos ha venido a visitar para recompensarnos por el madrugón. Cuando estábamos paseando por la playa de la bahía de Curio Bay, hemos visto a dos mujeres dentro del agua. Era bastante extraño ya que hacía mucho frío y el viento era helador.

Tras pensar que no estaban muy bien de la cabeza, hemos visto que de vez en cuando, salían varias aletas de algún pez muy cerca de ellas. Al fijarnos bien casi nos da algo… delfines, eran delfines.

Nos habían dicho que en la bahía se podían ver «Delfines Hector», una rara especie en peligro de extinción que solo habita en las aguas de Nueva Zelanda. Sin embargo, éramos bastante escépticos.

Nada más ver la situación, lo he tenido claro. He corrido hacia la camper, que estaba a unos 200m, me he puesto el bañador, y me he dado el baño más frío de mi vida.

Había mucho viento, algo de oleaje y lo más importante: ahí estaban los delfines. Las dos mujeres que estaban en el agua, chocaban dos piedras a modo de llamada y curiosamente funcionaba. Cada vez que chocaban las piedras y chapoteábamos en el agua, se acercaban 2 o 3 delfines a curiosear entre nosotros.

El agua estaba un poco turbia, por lo que no los veía hasta que no estaban a un metro de distancia, y muchas veces, nos avisábamos entre nosotros de que los teníamos detrás.

Hace una semana pudimos bañarnos en Maldivas con la especie de delfines más acrobática del mundo y ahora esto. La experiencia ha sido diferente ya que hacía pie en todo momento, por lo que eran los delfines los que se acercaban a mi. A pesar del frío y del viento, he aguantado en el agua más de 10 minutos disfrutando de una experiencia que, por mucho que intente contarla, ha sido indescriptible.

Foto del día 44

Como ayer no pudimos publicar y hoy ha sido un día muy largo, os dejamos tres fotos. Nos gustaría subir videos pero la conexión que tenemos hoy no es buena, aún así, intentaremos subirlos más adelante.

día a día en Nueva Zelanda - Hector Dolphin
Delfines en Curio Bay.
día a día en Nueva Zelanda - Punta Slope
Punta Slope, el punto más al sur en el que jamás hemos estado.
Waipapa Point
León marino en Waipapa Point.

Día 45: De Manapouri a Cascade Creek Campsite

¿Qué hemos hecho hoy?

La lluvia ha jugado hoy en nuestra contra. A pesar de que ayer nos fuimos a la cama con un cielo estrellado de postal, a media noche ha comenzado a diluviar y no ha parado hasta bien avanzada la mañana.

Con esas cartas sobre la mesa, nuestras opciones de pasar la mañana dando una vuelta por el lago se habían esfumado. Así que, nos hemos acercado al muelle desde el que salen los cruceros hacia Doubtful Sound, el otro fiordo con recorridos turísticos de Fiordland. Los precios eran excesivos y el tiempo tenía pinta de mejorar, así que hemos continuado con el plan original.

Después nos hemos dirigido hasta Te Anau, el pueblo que hace de lanzadera hacia Milford Sound; el fiordo más famoso de los trece que hay en Fiordland. Allí pretendemos plantarnos mañana para explorarlo desde un crucero de un par de horas de duración.

En el pueblo hemos podido ver un santuario de aves dedicado a la recuperación de algunas especies autóctonas como: el Taka he, el Kaka o los Kea, una especie de loros que habitan en las montañas de Nueva Zelanda. OS prometo que todos estos nombres son de verdad.

Después nos hemos pasado por el centro de información del parque para buscar los diferentes campsites en los que podríamos hacer noche. Tras revisar en varios, nos hemos decidido por Cascade Creek, que es el que más cerca estaba de Milford Sound (43km).

Anécdota del día

Hoy hemos dormido en un camping gestionado por el DOC (Department of Conservation). Habitualmente estos se encuentran en plena naturaleza y por unos dólares neozelandeses se puede dormir en parajes increíbles. A cambio, ofrecen unos caminos bien señalizados y accesibles, baños (habitualmente sin duchas y algunos en mejor estado que otros) y algún grifo para poder lavar los platos y coger agua para cocinar.

Nuestro camping de hoy se encuentra en un pequeño valle entre montañas y rodeado dos arroyos de aguas cristalinas. Al atardecer, por fin ha salido el sol y hemos podido realizar la ruta que va desde Cascade Creek hasta el Lago Gunn. Este track transcurre a lo largo bosque frondoso dificil de penetrar hasta para los rayos del sol. Todos los troncos de los árboles, piedras, y árboles caídos estaban recubiertos de musgo y lo que no era musgo, eran helechos. Estos últimos se ven casi en cualquier sitio del país, por lo que no nos extraña que sea uno de los símbolos de Nueva Zelanda. Sin duda el día ha mejorado bastante, esperamos que se mantenga así para mañana ya que tenemos el crucero para Milford Sound ya reservado.

Foto del día 45

Cascade Creek
Vistas desde nuestra campervan en Cascade Creek

Día 46: Milford Sound, el fiordo más famoso de Nueva Zelanda

¿Qué hemos hecho hoy?

Si ayer nos pareció bonito, hoy Cascade Creek nos ha parecido aún mejor si cabe. Las nubes bajas entrecortando las montañas nos han dejado un amanecer de postal. En lo alto, el cielo azul y sin amenaza aparente de lluvia, lo que es una suerte si tienes en cuenta que Milford Sound tiene más de 200 días de lluvia al año.

Tras desayunar y recoger la camper, nos hemos dirigido hacia el mirador de las «Humboldt falls», unas imponentes cataratas de 275m de alto que se pueden observar tras una ligera caminata entre helechos de unos 20 minutos.

Tras esto, nos hemos puesto rumbo directo hacia Milford Sound para disfrutar de nuestro crucero.

En Milford Sound, el Mar de Tasman penetra entre las montañas para dejar paisajes de película a su paso. Durante la ruta no hemos dejado de alucinar con los paisajes que el fiordo ofrece: múltiples cataratas, acantilados, una colonia de focas… todo esto sin olvidar que cuando levantas la mirada, puedes ver la nieve de los glaciares en lo alto de las montañas.

Al terminar el crucero, hemos visitado algunas de las paradas obligatorias de la carretera que lleva a Milford Sound. Entre ellas, la salida del Homer Tunnel, un túnel de sentido único que da acceso al valle en el que se encuentra Milford Sound, y The Chasm, unas bonitas cataratas que no habíamos visto a la ida.

Para acabar el día, hemos dormido en Te Anau. Mañana repondremos fuerzas y continuaremos hacia nuestro próximo destino: el bosque de Fangorn (ESDLA).

Anécdota del día

Existen una decena de compañías con las que contratar el crucero de Milford Sound. Pero nosotros lo hemos reservado con la que decía que más se acercaba a las cataratas y a la naturaleza de la zona.

Esto lo hemos podido comprobar en una de las cataratas, en la que el barco mete la proa prácticamente en el agua. Ahí ha sido cuando la mayoría de la gente se ha ido de la primera fila para no mojarse y ha llegado nuestro turno.

A pesar de que te dan un chubasquero por si quieres disfrutar de la experiencia, a la mayoría de la gente le coge por sorpresa la aproximación a la catarata y se acaba yendo hacia atrás. Nosotros íbamos preparados de antemano con nuestros chubasqueros así que, cuando ha llegado el momento, ahí estábamos los primeros.

Es impresionante comprobar la fuerza del agua de primera mano. El efecto spray de la catarata cayendo sobre el agua del mar nos ha empapado por completo. Y a eso hay que unirle el viento que se genera y el ruido ensordecedor del agua al caer. Sin duda, una experiencia que no te puedes perder si viajas a Nueva Zelanda.

Foto del día 46

día a día en Nueva Zelanda - Milford
Catarata glaciar cayendo sobre el mar de Tasman en Milford Sound.

Día 47: Mavora Lakes y Lago Wakatipu

¿Qué hemos hecho hoy?

Hoy nos hemos despertado en Te Anau y hemos puesto rumbo hacia los Mavora Lakes. Esta zona fue utilizada por Peter Jackson para dar vida a diferentes localizaciones de ESDLA, como Amon Hen o el borde Bosque de Fangorn.

Las lugares en los que se rodaron las películas no están especialmente señalizados por lo que, si no vas con un tour organizado, no es fácil saber dónde fueron rodadas las escenas. Aún así, cuando paseas por la zona sigues teniendo la sensación de estar recorriendo la Tierra Media.

Tras dar un paseo por la zona y disfrutar de las bonitas vistas que ofrece, hemos comido en la caravana y hemos puesto rumbo hacia el lago Wakatipu. En concreto a una zona habilitada junto a la orilla en la que es gratis acampar. Y aquí estamos ahora, disfrutando de una cervecita en la orilla del lago.

Anécdota del día

El GPS nos ha llevado hasta una localización mítica de «El Retorno del Rey» de ESDLA: el borde del Bosque de Fangorn.

Y allí estábamos nosotros, intentando imaginarnos a Barbol y a los Ents viendo como los orcos destrozaban su bosque poco a poco… Sin embargo, aunque podría darse un aire, hay que echarle mucha imaginación para llegar a pensar que esas escenas se rodaron allí. Aunque viendo una toma aérea, si que se asemeja algo más. ¿Vosotros que pensáis?

Foto del día 47

día a día en Nueva Zelanda - Fangorn
Vista aérea del borde del Bosque de Fangorn (a la derecha)

Día 48: Queenstown, deportes de aventura y… ¿la mejor hamburguesa del mundo?

¿Qué hemos hecho hoy?

Hemos desayunado en plena naturaleza a la orilla del lago Wakatipu. Es un lujo poder dormir en plena naturaleza y que todo esté tan bien conservado y sin basura.

Al terminar, hemos recogido y hemos puesto rumbo hacia Queenstown, la capital neozelandesa de los deportes de aventura. Aquí se puede disfrutar de multitud de actividades que unen diversión y naturaleza. Algunas más conocidas como: rafting, cañones, kayaks, treking, rutas y descensos en bicicleta de montaña; y algunas otras menos conocidos como el ludge o el discgolf o frisbeegolf. Este último ha sido todo un descubrimiento para nosotros.

Tras dejar nuestra campervan en uno de los dos campings que se encuentran en plena ciudad, hemos salido a dar una vuelta. Queenstown es una ciudad pequeñita enclavada entre las montañas y el lago Wakatipu. Su arquitectura y sus calles recuerdan a los típicos pueblos de montaña con estación de esquí, pero también tiene ese toque de arquitectura colonial británica que la hace una de las ciudades más atractivas y vistosas de la isla sur de Nueva Zelanda.

El hambre apretaba, así que hemos decidido comer algo. Después hemos sucumbido a la oferta de actividades extrañas (y en este caso económica) que ofrece la ciudad. Por 60 NZ$ cada uno, nos hemos subido al telecabina que te deja en lo alto de la ciudad y que ofrece una bonita panorámica del lago y las montañas. Pero nuestro principal objetivo aquí era disfrutad de los cinco viajes de Ludge que incluía la subida en el teleférico 😉.

Después de bajar de la montaña, hemos visto un minigolf y no nos hemos podido resistir. ¿Quién no ha jugado al minigolf alguna vez en la playa durante las vacaciones?

Para acabar el día y según paseábamos de nuevo por la ciudad, hemos visto una cola increíble que salía de una hamburguesería. Había tanta gente que hemos pensado que estaban regalando las hamburguesas. Nos hemos acercado y le he preguntado a uno de los camareros si había alguna oferta especial y cuál era el motivo de que toda esa gente estuviese ahí esperando. Su respuesta ha sido que estábamos en “Fergburguer” y que ellos hacen la mejor hamburguesa del mundo.

Nos ha picado la curiosidad y, tras investigar un poco, parece que varios críticos de gastronómicos así lo declararon en diferentes medios de comunicación. Como es habitual se fue haciendo viral, y ahora todos los días cientos de personas esperan a las puertas de un local que hace hamburguesas 21h al día los 7 días de la semana, ya que solamente cierra de 5AM a 8AM.

No nos lo podíamos perder, así que en lugar de hacer cola, hemos cenado en horario español, es decir, a eso de las 21:30h. La cola que hay durante el día ya había desaparecido casi por completo, por lo que hemos podido disfrutar de nuestras hamburguesas.

¿Nuestro veredicto? Sara se ha pedido una hamburguesa de venado y yo una clásica doble de carne que era enorme. Si bien la de Sara estaba muy buena, nos ha parecido un poco seca. Sin embargo, la doble de carne estaba brutal. Muy al estilo americano, en el que según la vas comiendo va cayendo un poquito de grasa por los lados. Pero sin duda, la puedo reservar un huequito entre las mejores hamburguesas que haya comido nunca. Por cierto, si vais por allí, también tenéis que probar las patatas fritas. Están de muerte.

Anécdota del día

¿A alguno os suena la palabra Ludge? A mi a priori, tampoco me sonaba. Pero hace bastante tiempo vi un video por internet en el que la gente se tiraba por un circuito de montaña cuyas curvas estaban peraltadas, con una especie de kart de plástico. El video me pareció increíble y pensé que algún día tendría que probarlo.

Pues bien, hoy ha sido el día. Lo hemos encontrado casi de casualidad, pero por 60 NZ$ hemos podido hacer cinco descensos por los dos circuitos que ofrece.

La mecánica es fácil, te montas en un kart de plástico con un mando de tres posiciones en el frontal: hacia adelante (por defecto) es para aparcar, si tiras hacia a ti un poco desbloqueas el kart y éste baja sin frenos; y si tiras aún más hacia ti, frenas.

Como un video dice más que mil palabras, aquí os lo dejo. Si pasáis por Queenstown no os lo podéis perder.

Video del día 48

Día 49: Discgolf y Bradrona, una valla llena de sujetadores por una buena causa

¿Qué hemos hecho hoy?

Nos levantamos y tocaba lavadora en el camping. En la Isla Sur está haciendo frío y solo tenemos un juego de ropa de abrigo, por lo que le estamos dando bastante uso.

Antes de irnos de Queenstown hemos pasado por los Queenstown Gardens, un bonito parque a las orillas del lago Wakatipu. Una de las cosas que más nos están gustando de Nueva Zelanda es todo lo que aprovechan la naturaleza para hacer deportes y actividades. Este parque es un claro ejemplo de ello; en él puedes encontrar un club de tenis, un club de bolos (parecidos a nuestra petanca), columpios para niños y adultos, y lo que para nosotros ha sido el “Descubrimiento Total”: el frisbee golf o disc golf.

El frisbee golf es uno de esos deportes que se te han podido pasar alguna vez por la cabeza, como una locura, pero en Nueva Zelanda esas locuras se hacen realidad e incluso se profesionalizan como deporte.

El nombre lo dice todo, con un frisbee como “pelota de golf” deberás completar los 18 hoyos de un campo que, se mimetiza completamente con las diferentes partes del parque. Dicho así, parece sencillo, pero si habéis leído que son 18 hoyos, os estaréis imaginando que se lo han tomado muy en serio.

Tan en serio que en el tee de cada hoyo hay un pequeño esquema con la vista cenital del parque, indicando cada árbol que atraviesa el “hoyo”, el número de lanzamientos que completan el par del mismo e incluso las trayectorias válidas que puedes utilizar para completarlo. A estas alturas os estaréis preguntando cómo es el hoyo o dónde hay que tirar el frisbee. Pues bien, vuestro objetivo será encestar el frisbee en una especie de cestas de hierro de aproximadamente 1,5m de altura que tienen cadenas para poder frenar el disco una vez las golpees.

Si realizas el campo completo, recorrerás más de 5km subiendo y bajando los desniveles, pasando junto al lago y conociendo todos los lugares emblemáticos del parque. A parte de ser un deporte muy divertido, nos ha parecido un ejemplo de aprovechamiento de la naturaleza. ¡Nueva Zelanda no deja de sorprendernos cada día!

Tras más de 2h jugando, hemos hecho compra general en Pak’n Save, el que a partir de ahora se convertirá en nuestro supermercado de cabecera. Aquí, los precios de algunas cosas son la mitad que en otros supermercados.

Por último, hemos puesto rumbo hacia el lago Wanaka, donde vamos a hacer noche.

Anécdota del día

¿Te imaginas ir por la carretera y encontrarte con una valla de más de 100m de largo repleta de sujetadores? Pues eso es lo que nos ha pasado hoy al viajar desde Queenstown hasta el lago Wanaka.

Al pasar por la pintoresca localidad de Cardrona, nos hemos encontrado con una valla que tiene su propia historia con final feliz.

Resumiendo mucho, una noche aparecieron 4 sujetadores en una valla de esta carretera. Nadie sabía su origen ni de quién eran, sin embargo, poco a poco el número de sujetadores fue creciendo.

Un día, desaparecieron bastantes y nunca se supo nada del ladrón. Sin embargo, ese hecho hizo que cada noche fuesen apareciendo más y más, hasta que se popularizó la historia y muchas mujeres que pasaban por allí dejaban su sujetador e incluso lo firmaban.

A día de hoy, se han movido todos los sujetadores de la valla que estaba junto a la carretera, a la de un camino perpendicular a esta. El motivo es que la carretera se había convertido en un peligro para la seguridad vial, ya que numerosos coches paraban allí para hacerse fotos y a dejar nuevas aportaciones.

Desde 2015, se ha instalado una pequeña hucha en la que puedes hacer tu propio donativo para la lucha contra el cáncer de mama y desde esa fecha ya se han recaudado más de 30.000NZ$. A la valla se la ha bautizado como Bradrona, por el juego de palabras formado con Cardrona (localidad en la que se encuentra) y la palabra Bra (sujetador en inglés). Sin duda una curiosa historia con un bonito final.

Foto del día 49

día a día en Nueva Zelanda - 49
Valla de sujetadores en Bradrona.

Día 50: De ruta hacia Fox Glacier

¿Qué hemos hecho hoy?

Hemos arrancado el día poniendo rumbo hacia Fox Glacier. Por delante nos esperaban 220km de carretera escénica que circula, entre otros, junto a los ríos Makarora, Fish y Haast hasta llegar al Mar de Tasmania. Una vez allí, vuelve a penetrar de nuevo hacia el interior hasta llegar a la villa de Fox Glacier en la que hemos hecho noche.

Entre medias, hemos visitado las Blue Pools, unas piscinas naturales de color azul completamente transparentes; las cataratas Fantai y Thunder Creek y por último nos hemos tomado un descanso en la playa de Ship Creek.

Por la noche, hemos dado un paseo por el treck de Minehaha. Se trata de un camino que al visitarlo durante el día ofrece un agradable paseo entre helechos, arroyos y árboles cubiertos de musgo. Sin embargo, si te adentras por el oscuro sendero bien entrada la noche, podrás ver el camino semi iluminado gracias a los cientos de gusanos de luz de color verde fosforito que se pueden ver a ambos lados. Una experiencia de otro planeta.

Anécdota del día

Según llegábamos a Fox Glacier, hemos visto un cartel de carretera cortada. Al llegar al camping, nos han confirmado que la carretera que llega al glaciar se derrumbó la semana pasada debido a las riadas. Así que nuestro gozo en un pozo, mañana no podremos acercarnos al glaciar. Al menos nos han dicho un par de sitios desde los que apreciar la magnitud del glaciar desde la lejanía.

Foto del día 50

día a día en Nueva Zelanda - 50
Minehaha Walk durante el día.

Día 51: ¡¡¡Todo nos sale mal!!!

¿Qué hemos hecho hoy?

El capullo, hoy se puede decir que hemos hecho el capullo… Pero voy a empezar desde el principio para que entendáis a que me refiero.

Como os conté en la anécdota de ayer, después de que nos diésemos una buena paliza de caravana para llegar a Fox Glacier, nos dijeron que la carretera al glaciar está cerrada. Parece que nuestro cúmulo de mala suerte de hoy había empezado justo hace una semana, cuando una riada destrozó una carretera que, según nos han comentado, tardará meses en volver a estar operativa.

¡Nuestro plan inicial de hacer el trecking hasta la base del glaciar ya no era posible!

Pero bueno, no pasaba nada. Ya teníamos diseñado nuestro Plan B: a primera hora veríamos el Glaciar Fox desde un bonito mirador a 8km del pueblo; después nos acercaríamos a ver el Lago Matheson, famoso por los perfectos reflejos que ofrece del Monte Cook y del Monte Tasman; y terminaríamos el día haciendo el trecking del glaciar Franz Josef. No era el plan inicial, pero pintaba muy bien, ¿no?

¡Pues no! Para continuar con nuestra mala suerte, esta noche ha estado diluviando y, ¿adivináis cómo ha comenzado el día? Si, efectivamente, también diluviando.

Pero la lluvia no ha sido lo peor, al amanecer las nubes cubrían por completo todas las montañas: el Tasman, el Cook y yo creo que hasta Navacerrada. Por lo que ni siquiera nuestro Plan B parecía bueno inicialmente.

Sin embargo, hemos sido optimistas y hemos decidido mantener el plan. ¿Por qué no iba a abrir el día y dejarnos una mañana despejada?

Así que, nos hemos plantado en lo que supuestamente era el bonito mirador del Glaciar Fox. Y sí, he dicho supuestamente, ya que allí solo veíamos un aparcamiento, un prado verde y niebla, mucha niebla. Ni siquiera hemos sido capaces de intuir por qué zona debería de aparecer el glaciar.

A pesar de todo esto, nuestro optimismo nos ha empujado a esperar media hora más, convencidos de que el día mejoraría. El verano pasado nos sucedió algo parecido en el puente de San Francisco y tras dos horas esperando, pudimos verlo en todo su esplendor. ¿Por qué no iba hoy a suceder lo mismo?

Y ahí estábamos nosotros. Con nuestra caravana aparcada en medio de la nada mientras caía el diluvio universal.

Tras la media hora de cortesía que nos habíamos propuesto esperar y cuando ya nos íbamos, hemos empezado a escuchar un ruido en la parte de atrás.

Al girarnos y mirar hacia la puerta trasera, hemos visto cómo estaban cayendo chorros de agua dentro de la caravana. Se estaban filtrando por las gomas que sellan la puerta y estaban empapando los cojines de nuestra cama. ¡La cosa se iba poniendo cada vez más divertida!

Rápidamente nos hemos pasado a la parte de atrás para tratar de secar y limpiar todas las goteras que teníamos en “casa”. Cuando la riada estaba medio controlada y teníamos una bayeta absorbiendo toda el agua que se filtraba, nos hemos dado cuenta de que la puerta del conductor estaba igual…

La lluvia cada vez era más fuerte y dentro de “casa” cada vez teníamos más agua. Así que, con la poca paciencia que aún nos quedaba, hemos escrito un email a la compañía de alquiler quejándonos de todas las deficiencias, con video de la inundación incluido, que habíamos ido encontrando durante todos estos días. Esto era la gota que colmaba el vaso 😉

Como la cosa seguía igual de fea y no paraba de jarrear, nos hemos decidido a matar el tiempo jugando a Tantrix, un juego de mesa de origen neozelandés que encontramos ayer en una tienda de Souvenirs. Al fin y al cabo, en algún momento tendría que parar de llover, ¿No?

¡Pues iba a ser que no! Una hora después ahí seguíamos. Esperando a que dejase de llover y se abriera el cielo, algo que a estas alturas nos empezaba a parecer una quimera.

Con todas estas cartas sobre la mesa y a pesar de que seguía entrando cada vez más agua en la caravana, hemos decidido abortar también nuestro Plan B y volver al camping de Fox Glacier. La previsión del tiempo para mañana es buena, por lo que puede que merezca la pena quedarse una noche más aquí y aprovechar para descansar un poco del ritmo que llevamos durante los últimos días.

Pero hasta el Plan C nos ha salido mal… nos ha salido muy mal.

Pues sí amigos, cuando ya parecía que nada más nos podía salir mal hoy, la cosa se ha puesto más fea aún. ¿Adivináis por qué?

Al ir a arrancar la furgoneta, esta no ha hecho ni el amago. ¡¡¡No me jodas, y ahora esto!!! Efectivamente, cuando parecía que nada podía torcerse más, ahí estábamos nosotros: en medio de la nada, diluviando, sin ver ni un coche pasar desde hace más de una hora, con la caravana medio inundada y para colmo… Sin batería.

Por suerte teníamos cobertura en el teléfono, algo que no es tan habitual en muchas zonas de Nueva Zelanda. Al menos la suerte nos sonreía un poquito.

Hemos llamado a asistencia en carretera y tras comprobar que las conexiones de la batería estaban bien, nos han enviado un coche de asistencia en carretera. Eso sí, previo aviso de que si el problema no era mecánico, nosotros correríamos con los gastos de la reparación. Eso a pesar de haber contratado el seguro a todo riesgo. Y para garantizar que no van a tener problemas con el pago, no vienen a buscarte si no les facilitas por teléfono una tarjeta de crédito.

Media hora después, he visto cómo por la entrada del camino aparecía un todoterreno a lo lejos y he salido del coche a gritar, gesticular y casi a hacer señales de humo para que viniese. El tío casi pasa de largo. Pero no, sabía muy bien a dónde iba. Era el mecánico, que por cierto, no me ha hecho ni caso a todo lo que le estaba contando.

Directamente ha puesto las pinzas y listo, caravana arrancada. Tras esto, le he pedido explicaciones de por qué se había descargado tan rápido la batería y me ha dicho varias veces claramente, y de muy malas maneras, que las baterías no se descargaban solas y que su trabajo no era dar explicaciones.

Hemos ido hasta su taller y le ha pasado un tester a la batería para revisar su estado. Según la prueba la batería está perfecta, por lo que nos han pasado un cargo de 86€ directamente a la tarjeta sin nuestra aprobación previa. De poco han valido mis discusiones con el mecánico y con asistencia en carretera. Me han dicho que hable directamente con la casa de alquiler.

En fin… luego el día ha mejorado y como era de esperar, a última hora del día ha salido el sol. Al final siempre sale el sol, aunque sea un poco más tarde de lo esperado.

Mañana volveremos al ataque con nuestro plan A de hoy, ¿será el día de la marmota?

Anécdota del día

¿Os ha parecido poca anécdota nuestro día de hoy?

Foto del día 51

día a día Nueva Zelanda
Mirador del Glaciar Fox. Bonito, ¿verdad?

Día 52: Glaciar Fox, Lago Matheson, ruta a Franz Josef y un imponente cielo azul

¿Qué hemos hecho hoy?

Hoy nos hemos levantado con el miedo de repetir el día de la marmota… Anoche cuando nos acostamos el tiempo había mejorado algo, pero eso tampoco es mucho decir en Nueva Zelanda. Aquí puede llover, diluviar y hacer sol varias veces en el mismo día. Y no necesariamente en ese orden.

Así que nada más abrir los ojos hemos consultado el parte meteorológico, es decir, hemos corrido la cortina de la furgoneta. Nos hemos llevado una grata sorpresa al ver que había un cielo azul de película.

Así que nos hemos puesto en pie de inmediato y hemos puesto en marcha nuestro Plan B de ayer, ¿os acordáis?

“A primera hora veríamos el Glaciar Fox desde un bonito mirador a 8km del pueblo; después nos acercaríamos a ver el Lago Matheson, famoso por los perfectos reflejos que ofrece del Monte Cook y del Monte Tasman; y terminaríamos el día haciendo el trecking del glaciar Franz Josef.”

La diferencia ha sido que, si ayer los astros se alinearon para que no nos fuesen las cosas demasiado bien, hoy lo han hecho para todo lo contrario.

El Glaciar Fox, que ayer no éramos capaces ni de intuir, hoy se veía imponente desde el mirador. El mismo mirador en el que 24h antes se nos estaba inundando la caravana y el mismo en el que nos habíamos quedado sin batería. Sin embargo, hoy el lugar parecía sacado de una postal. ¡Comenzaba bien el día!

La siguiente parada de nuestro Plan B era el lago Matheson. Este lugar es una de las postales más icónicas de Nueva Zelanda. Si se dan las condiciones ideales de ausencia de viento y cielos despejados, este lago de aguas negras ofrece reflexiones cuasi perfectas de los montes Cook y Tasman. Y esas reflexiones perfectas son las que, como muchos otros lugares de Nueva Zelanda, nos ha dejado boquiabiertos.

Llevábamos dos de dos, pero estaba llegando el momento cumbre del día. Teníamos por delante casi una hora de carretera hasta llegar al aparcamiento del trecking del glaciar Franz Josef. Una semana antes ya habíamos visto de lejos el glaciar Tasman y el Hooker, pero sus correspondientes lagos nos separaban de verlos más de cerca. Si todo iba bien hoy veríamos por fin un glaciar a tan solo unos metros de distancia.

Cuando hemos llegado al aparcamiento, todavía nos respetaba el imponente cielo azul con el que nos habíamos levantado. Sin embargo, cuando hemos empezado el trecking de una hora que nos llevaría a la base del glaciar, comenzaban a verse algunas nubes.

Después de realizar la bonita caminata que discurre por un valle pedregoso, entre cascadas y el rio de agua blanca que sale del glaciar, hemos llegado al mirador que se encuentra en la base. Hemos alucinado con las vistas y la belleza del lugar. Aunque es verdad que pensábamos que lo podríamos ver más de cerca, ya que no es posible acercarse a más de 700m del glaciar.

Por último, hemos puesto rumbo hacia el Norte y antes de parar a dormir, hemos parado a ver las Pancake Rocks. Unos acantilados en los que finas piedras de forma circular se agrupan pareciendo torres de pancakes.

Si ayer nada salió como lo habíamos planeado, hoy ha sido un día perfecto, de esos que nunca se olvidan.

Anécdota del día

A pesar de haber disfrutado de un día perfecto, es probable que no lo podamos disfrutar de la misma manera dentro de unos años. Y es que, según vas avanzando en la ruta que te lleva a la base del glaciar Franz Josef, se puede ir observando el retroceso que el glaciar ha tenido durante los últimos años debido a los efectos del Cambio Climático.

A más de un kilómetro del glaciar, hay un cartel que indica que hasta allí llegaba el hielo hace tan solo diez años.

Cuando oímos hablar por la televisión del Cambio Climático parece algo abstracto que nunca nos llegará a afectar, pero después del día de hoy, nos ha quedado todavía más claro que todos tenemos que aportar nuestro pequeño granito de arena para evitar grandes problemas como este.

Foto del día 52

Después del increíble día de hoy, no hemos podido elegir una sola foto. Así que os vamos a dejar tres para que vosotros seáis los que elijáis cuál es la foto del día. Déjanos tu comentario indicando tu elección: Foto 1, Foto 2 o Foto 3.

Glacier Fox Lookout
Foto 1: Mirador del Glaciar Fox. No se parece mucho al de ayer, ¿no?
Lago Matheson
Foto 2: Lago Matheson. Reflejos perfectos del Monte Tasman y el Monte Cook
Franz Joseph Glacier
Foto 3: Glaciar Franz Josef

Día 53: Focas camino de Abel Tasman N.P.

¿Qué hemos hecho hoy?

Tras el excitante día de ayer, hoy tocaba un día de mucha carretera. Y es que ya nos encontramos en nuestros últimos días en la isla sur y no podemos dejarla sin visitar el Parque Nacional Abel Tasman.

Así que nos hemos levantado pronto para visitar la colonia de focas de la bahía de Tauranga. Tras 30 minutos de camino, hemos llegado los primeros al parking y después de un corto paseo de 5 minutos por la ladera de la montaña, ahí estaban. Estamos en la época de cría, por lo que por cada foca adulta se podían ver 3 o 4 crías jugando entre las olas y las pequeñas pozas que se forman entre las rocas.

Vista la colonia de focas, nuestra siguiente parada debía de ser directamente Abel Tasman, situado en la parte norte de la Isla Sur del país.

Por el camino, hemos observado el cambio radical que el paisaje sufre en esta zona. Y es que la región de Malborough, como se denomina a esta zona del país, es la que mejor tiempo tiene de toda Nueva Zelanda y eso se nota en su paisaje. Al atravesarla hemos visto kilómetros y kilómetros de viñedos, plantaciones de manzanas y también de kiwis.

Después de 5 horas de ruta, hemos llegado a Marahau, el pueblo que da entrada al Abel Tasman.

Se nota que es temporada alta, ya que en el primer camping en el que hemos parado no había sitio. Finalmente hemos acabado en uno situado en primera línea de playa, justo donde comienzan todas las rutas a pie por el parque. Y en el mismo camping, nos hemos lanzado a reservar nuestra ruta en kayak de mañana. Y digo que nos hemos lanzado ya que nos vamos a dar una buena paliza por el parque haciendo una ruta de 10km en kayak y otros 13 andando.

Anécdota del día

Cuando hemos llegado, la marea estaba baja. Muy baja. Más de 200 metros separaban el inicio de la playa del agua. Nuestra sorpresa ha sido ver tractores remolcando barcas con gente dentro, desde donde se encontraba el agua hasta la carretera. Y es que, lo que en muchas partes del mundo implicaría bajarse de la barca y caminar mojándose casi hasta las rodillas entre la marea baja, en Nueva Zelanda es que te van a buscar en tractor para que no te tengas que mojar en ningún momento.

Foto del día 53

water taxi Abel Tasman N.P.
Tractores remolcando a los water taxi en Abel Tasman N.P.

Día 54: Abel Tasman N.P. Ruta de 25 km con momentos de tensión en el kayak

¿Qué hemos hecho hoy?

Todavía estábamos retozando en la cama, cuando los primeros rayos de sol se han colado por las ventanas de nuestra caravana. Y es que, el sol ha salido por encima del mar directo hacia nosotros, haciéndonos disfrutar de uno de los amaneceres más bonitos del viaje hasta la fecha.

Hemos desayunado fuerte y nos han venido a buscar para hacer una ruta en kayak por el Parque Nacional Abel Tasman. Un parque de más de 23.000 hectáreas situado junto al mar que puede ser recorrido tanto desde el agua como por un camino, accesible solo a pie, que serpentea por la costa entre acantilados y playas paradisíacas.

Nuestra elección, como ya os adelantaba en el día 53, ha sido la de recorrer en kayak la distancia entre Marahau y Anchorage, dejar allí la canoa y volver a pie hasta el camping por el famoso Abel Tasman Coast Track. Todo ello por nuestra cuenta y con la única restricción de devolver el kayak antes de las 15:30h.

Después de una buena charla de seguridad y manejo del kayak, nos han dejado en el agua y hemos puesto rumbo a nuestra primera parada, la playa de Stilwell bay. A esta le ha seguido el cruce a Adele island, donde vive una colonia de focas, y una parada más en Watering Cove. El último punto antes de poner rumbo a la parte más complicada de la ruta: la que separa Watering Cove de Anchorage.

Finalmente, a las 15:15h y tras recorrer 15km en 5h y 16min hemos conseguido celebrar nuestra llegada a Anchorage. En la «Anécdota del día» sabréis por qué digo celebrar.

Una vez allí, nos hemos tomado un pequeño respiro para refrescarnos y comer algo antes de comenzar la vuelta al camping por el Abel Tasman Coast Track.

El sendero recorre la costa entre acantilados, helechos y arroyos, pasando por todas las bahías que habíamos ido viendo desde el kayak. Tras otras tres horas y media, hemos recorrido los casi 13km de vuelta que hay entre Anchorage y Marahau.

Sin duda, ha sido la mayor paliza del viaje hasta ahora, pero ha merecido la pena. Además, a la vuelta, por lo bien que lo habíamos hecho, nos hemos dado el lujo de tomarnos unas cervecitas y unas pizzas en la pizzería que está estratégicamente colocada justo al final de la ruta.

Anécdota del día

Según nos habían explicado por la mañana, el último punto para cambiar de planes y volver en kayak hasta Marahau era la playa de Stilwell Bay. A partir de ahí, no había marcha atrás. Teníamos que completar la ruta hasta Anchorage ya que era el siguiente punto en el que podíamos dejar el kayak.

Y precisamente este tramo era el que se podía volver más complicado. Es el más expuesto al viento y las olas, y en ocasiones se puede volver complicado de navegar, y más en kayak.

Y así ha sido. Los últimos 4 km hasta llegar a Anchorage se han convertido en nuestro pequeño infierno. Las olas se hacían cada vez más y más grandes y para hacerlo aún más épico, el viento soplaba encontra con bastante fuerza. Además, nosotros ya íbamos un poco justos de fuerza.

El viento y las olas nos tiraban hacia atrás con la misma fuerza que nosotros imprimíamos a cada palada, haciendo nuestro esfuerzo prácticamente inútil. Todos los kayaks, salvo el nuestro, habían vuelto hacia Marahau y solamente veíamos pasar algún water taxi que se habría el paso a trompicones entre las olas. Ni siquiera las lanchas iban cómodas en estas condiciones y ahí seguíamos nosotros, tratando de encarar las olas de frente ya que si venían de lado, podían llegar a volcarnos.

Al final, con más empeño que fuerzas, hemos conseguido llegar a Pitt Head girar hacia la bahía de Anchorage, donde las condiciones ya eran bastante más favorables.

Al llegar, habíamos terminado nuestra primera parte de la ruta, ya que aún nos quedaban 13km a pie. ¿No está mal, no?

Foto del día 54

Kayak Abel Tasman
Kayak en Abel Tasman

Día 55: Nos vamos a la Isla Norte

¿Qué hemos hecho hoy?

Tras desayunar en el camping, ponemos rumbo hacia la que sería nuestra primera parada del día: Nelson. Allí hemos aprovechado para comer, llenar la despensa, en un Countdown y hacer una visita a la joyería de Jens Hansen. El creador del Anillo Único de El Señor de los Anillos.

La dependienta de la joyería, nos recomienda hacer una pequeña parada en Pelorus Bridge, unas pozas de agua turquesa en el río Pelorus en las que también puedes hacer una caminata rápida hasta su puente colgante.

Una vez llegamos a Picton, metemos la caravana en el ferry y nos subimos a la parte de arriba a disfrutar de las 3,5h de ferry. Disfrutar es un decir, ya que el mar estaba en mal estado y ambos acabamos bastante mareados durante el trayecto.

Hemos llegado a Wellington de noche, por lo que la opción más fácil era dirigirse al aparcamiento del museo Te Papa y dormir allí.

Anécdota del día

En Nelson hemos hecho la parada más friki de todo el viaje. Y es que hemos visitado la joyería de Jens Hansen, un maestro orfebre que se publicita a sí mismo como The Ring maker (el creador del anillo). Y razón no le falta, ya que fue el encargado de diseñar todos los anillos de las películas de El Señor de los Anillos y El Hobbit.

En la tienda se pueden ver multitud de variantes del Anillo Único en oro y plata de diferentes quilates. La inscripción puede ser la original o incluso puedes modificarla a tu antojo para atraer a tu pareja de por vida, ya que tienen incluso alianzas con inscripciones en élfico.

Lo bueno de la visita es que podrás tener en tu manos desde el más barato hasta el original de la película, ya que la dependienta es un encanto y no tendrá ningún reparo en responder a todas tus preguntas y peticiones.

Foto del día 55

El Anillo Único
Un anillo para gobernarlos a todos.

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