Opera de Sidney

Vuelta al mundo día a día. Sídney. Días 36 a 38

Tras iniciar el viaje en Sri Lanka y dejarnos caer 10 días por el paraíso de Maldivas, llegamos al tercer destino de nuestra aventura: Australia. Un lugar al que siempre habíamos querido ir pero al que, en esta ocasión, solamente le podremos dedicar dos días a una de sus ciudades más famosas: Sídney.

Como hemos ido haciendo hasta ahora, seguiremos publicando posts completos sobre los sitios que vayamos visitando. También subiremos curiosidades y contenido en nuestras cuentas de FacebookTwitter, Instagram y nuestro canal de Youtube

Día 36: Largo viaje hasta Sídney

¿Qué hemos hecho hoy? Ayer salimos de Maldivas a las 22h y hoy hemos llegado a Sídney a las 18h, tras una escala de 1h en Singapur.

Desde el aeropuerto hemos cogido un tren hasta Central Station, situada a unos 5 minutos del que será nuestro hostel para los próximos 2 días.

Entre el paso de aduanas y demás, hemos llegado con el tiempo justo para cenar en un restaurante Tailandés que hay junto al hostel e irnos a dormir. Ah, por cierto, sin querer parecer alcohólicos… hemos podido tomarnos una cerveza tras 11 días en Maldivas. ¡¡¡Nos ha sabido a gloria!!!

Mañana nos espera un largo día en una de las ciudades que más ilusión nos hacen visitar: Sídney.

Anécdota del día

Llegar hasta aquí es muy emocionante para nosotros. Por un lado estamos en las antípodas, jamás hemos estado tan lejos de España. Y por otro, acabamos de cumplir un pequeño hito viajero: pisando Oceanía podemos gritar a los cuatro vientos que ya hemos estado en los cinco continentes.

Foto del día 36

Día 37: Más de 17km a pie por Sídney.

Ni siquiera tenemos 2 días completos para visitar esta increíble ciudad, por lo queremos aprovecharla al máximo. No es lo que nos hubiese gustado, pero la cosa ha tenido que ser así.

Una de las ventajas de estar en un auténtico hostel de mochileros, es toda la información de la que te puedes nutrir para visitar los lugares en los que se encuentran. Antes de salir, hemos preguntado a los chicos de la recepción y nos han orientado un poco sobre lo que no deberíamos perdernos. Con esa información y la que más o menos habíamos recabado antes del viaje, teníamos un largo día por delante.

Hemos concentrado en una dos de las tres principales rutas turísticas que se hacen a pie por la ciudad olímpica y esto ha resultado en más de 17km caminando.

A pesar de pasear por diferentes barrios de la ciudad, os mentiría si dijese que no hemos pasado la mayor parte del día en los alrededores de la majestuosa ópera de Sídney. Impresiona mucho más cara a cara que en foto. Sin duda es una obra única de ingeniería, como así se explica en el tour por el interior de sus instalaciones.

También hemos disfrutado mucho del barrio de The Rocks, hemos paseado por el “The Harbour Bridge”, por el jardín botánico y por la zona comercial de la ciudad.

Anécdota del día: A pesar de dudar bastante entre realizar el tour guiado por la ópera de Sidney o intentar ver uno de los conciertos de música clásica que hoy se celebraban allí, al final nos hemos decantado por el tour.

Era el último del día y eso parece que no ha jugado a nuestro favor.

Por motivos de copyright no se puede hacer fotos ni grabar en caso de que haya algún músico, artista o trabajador en alguno de los tres espacios principales que hay en la ópera. Pues bien, hemos hecho pleno.

En el escenario principal, se encontraba un músico afinando el piano para la obra que comenzaba en dos horas. La consecuencia ha sido que la guía nos ha tenido que explicar las cosas desde la puerta y solo hemos podido estar en el auditorio tres minutos y en silencio.

Tampoco hemos podido disfrutar del segundo escenario, ya que estaba un trabajador montando la iluminación para la ópera que se celebraba por la noche.

El tercer escenario es una pequeña sala multiusos que ofrece vistas privilegiadas de la bahía de Sidney. Pues bien, aquí un técnico de persianas, porque no tenía otro nombre; se ha dedicado a subir y bajar las persianas automáticas mientras la pobre guía sufría un ataque de risa por lo surrealista de la visita. Al final incluso nos ha pedido perdón porque no era normal que todo saliese así.

Foto del día 37

Sídney
Ópera de Sídney

Día 38: Darling Harbour y Año Nuevo Chino

¿Qué hemos hecho hoy?

Después del paseo de ayer, hoy solo nos quedaba hacer una de las rutas turísticas que destacaban desde todos los centros de información de la ciudad. Así que, hemos desayunado y nos hemos dirigido hacia la zona de Darling Harbour. Por allí se encuentran todos los centros de convenciones y exposiciones. Lo que en Madrid sería IFEMA, pero en todo el centro de la ciudad.

Pasamos la mañana paseando por la bahía, que tiene un rollito muy chulo. Está llena de restaurantes en las orillas y se ve mucha vida incluso de trabajadores de la zona que vienen aquí a comer.

Además, hemos quedado sorprendidos al ver varios cerdos rosas gigantes en varios puntos de la ciudad. La celebración del Año Nuevo Chino en Sídney es una de las más grandes del mundo fuera de China, por lo que hay multitud de eventos relacionados con ella. Y este año, es el año del cerdo.

Sobre las 16h, volvemos al hostel para recoger nuestras maletas. A las 19h sale nuestro avión hacia uno de los destinos clave de nuestro viaje: Nueva Zelanda.

Anécdota del día 38

A la llegada a Nueva Zelanda, hemos llamado a nuestro hotel para que vinieran a buscarnos. Se trata de un hotel un tanto particular, ya que en lugar de tener camas o literas, hemos dormido en una habitación compartida de cuatro camas, tipo “nicho”. Aunque no como las que hay en Japón, a estas se entra desde el lateral y, la verdad sea dicha, para una noche no están nada mal.

Mañana nos tenemos un día duro por delante. Aunque nos os lo creáis, nos ha sido imposible encontrar una campervan a través de Internet. Es temporada alta y todo está reservado, por lo que nos toca andar y andar en busca de nuestra nueva casa. Pero esto es una historia que corresponde al Nueva Zelanda, ¿te la vas a perder?

Foto del día 38

Sídney. Darling Harbour

Resumen de nuestro paso por Sídney

Solamente hemos podido estar aquí dos días, pero han sido suficiente para enamorarnos de esta ciudad.

Nos ha parecido una ciudad muy moderna y cosmopolita. Absolutamente toda la ciudad está limpia, con los parques perfectamente cuidados y mantenidos. Además, la ciudad se encuentra plagada de actividades culturales: dentro del agua de la misma bahía tenían montado el cine de verano más grande del mundo, junto a la ópera estaban montando varios escenarios para hacer conciertos de música durante el fin de semana, actividades referentes al Año Nuevo Chino…

En cuanto a la gente, en todos los lugares que hemos entrado, ya fueran atracciones turísticas, tiendas o lugares públicos, la gente te atendía con una sonrisa en la boca y te ayudaba en lo que fuese que pudieses necesitar.

Sin duda, nos hubiese gustado poder pasar más días por aquí. Y también sin dudarlo, creemos que es una ciudad a la que podríamos venir a vivir si surgiese una buena oportunidad.

Esperamos poder volver algún día a Australia con más tiempo, y por supuesto a Sídney.


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